APLASTADA NO ESTOY

Muchos de nosotros vivimos o hemos vivido en ambientes tóxicos, o simplemente hemos estado rodeados por personas con una negatividad que llega a abrumarnos, a aplastarnos. Nos hacemos vulnerables al ser llevados por la corriente que este escenario nos presenta. Estos ambientes pueden llegar a cambiar nuestra manera de ver la vida, alteran nuestro estado de ánimo, el rumbo que queremos llevar, nos aplastan los sueños.

Conocí a una joven que me alegró el corazón y me hizo meditar en las emboscadas que nos presenta la vida y en la manera que reaccionamos: ¿dejamos que nos dominen? o ¿sabemos dominarlas?

Yaraida, tiene 18 años, y acaba de graduarse de preparatoria en El Paso, Texas, con buenas calificaciones. Sin embargo, no fue fácil.

La madre de Yaraida la llevó a vivir a Estados Unidos, cuando tenía seis años. Yaraida no puede recordar detalles del cruce ilegal que la introdujo a un país desconocido, pero recuerda que el vehículo que los transportaba cayó en un canal lleno de agua. Para escapar del impacto tuvieron que quebrar los vidrios del auto, debido al impacto Yaraida sufrió una herida en su rodilla, su tío, que también iba en el grupo tuvo que cargar su peso mientras nadaban hacia un lugar más seguro.

Al llegar a la casa de sus abuelos -lugar donde residiría por varios años- se dio cuenta de que el ambiente en ese hogar no era del todo acogedor. Llegaron a compartir la casa con 13 familiares más, los cuales son descritos por Yaraida como “egoístas”, ya que al estar de pequeña edad no veían por el bienestar de ella.

Existe una gran diferencia que los abuelos de Yaraida marcaron desde un principio entre su hermano y ella, simplemente por tener un apellido diferente, aun siendo hijos del mismo padre. “Eres la hija de nadie”, le decían a su corta edad, esos comentarios atormentaban la mente de la entonces pequeña Yaraida. Las situaciones negativas que se experimentaban en la casa fueron escalando, por ejemplo, cuenta que a la hora de comer como familia, a Yaraida se le ignoraba, nunca le hablaban para que compartiera un plato de comida con ellos. Se quedaba en su cuarto sola, muchas veces llorando de tristeza.

Me afligió saber lo hiriente que pueden llegar a ser nuestros familiares y amigos cercanos, en momentos tan frágiles, cuando lo único que necesitamos es un abrazo, o un aliento. Para Yaraida no terminaron estos momentos de angustia. Por ejemplo, cuando se dirigía a tomar la ducha, su tía le gritaba “ Me vas a robar mi champú ”, palabras que aún no entiende.

Día, tras día Yaraida luchaba para encontrar positivismo en la vida, para encontrar balance al estar viviendo ahí, después de que su madre se fuera a vivir con su pareja y la dejara a cargo de sus abuelos. Con el tiempo su madre le pidió que se fuera a vivir con ella y la pareja que ella tiene, Yaraida aceptó gustosamente, ya que la ilusión de tener una familia la llenó de felicidad. Aunque esta invitación se le hizo cuando ella estaba en la secundaria, el recuerdo de la experiencia es como si hubiese pasado hace un minuto. Ella narra que una noche, mientras dormía en su habitación, el novio de su madre entró y tuvo un comportamiento inapropiado. Su madre no le creyó ni una palabra…

¿Qué opción le quedó?  Regresar a casa de los abuelos, lugar donde le tiraban al suelo la ropa que estaba recién lavada, a la familia le molestaba que Yaraida usaba la lavadora y el detergente de la casa.

Yaraida no conoce a su padre biológico, y la relación con su mamá es complicada, ya que para Yaraida su mamá únicamente busca el bienestar propio, haciendo a su hija a un lado, dejándola atrás en una casa que no se siente como un hogar.

De todo el estrés que ha experimentado, del rechazo, de los insultos, Yaraida encontró un refugio: la escuela, el lugar que tenía la estabilidad que ella necesita. Se encargó de ser una estudiante sobresaliente, con calificaciones que la acercaran más a su carrera ideal en Ingeniería Aeronáutica, una disciplina dominada por el sexo masculino. El colegio que ofrece esta carrera en el estado de Oklahoma la contacto debido a su excelente récord de calificaciones, fueron a entrevistarla y fue aceptada. La felicidad duró poco. Al estar bajo el programa conocido como “Dreamers”, la Universidad no puede aceptarla.

Yaraida se sintió tan triste al ver evaporada la oportunidad de ir a la Universidad que ella deseaba, la puerta que la llevaría en ese instante a convertirse en una de las mejores Ingenieras en Aeronáutica se estaba cerrando.

¿Qué hubieses hecho tú?… ¿te hubieses hundido en la depresión?

Yaraida no lo ha hecho, sigue firme, soñando en convertirse en una profesionista sin importar las limitadas oportunidades que ofrecen las instituciones. Ella ha seguido buscado becas en universidades que le ayuden a costear el gasto de sus estudios superiores. Los aplastantes acontecimientos que han marcado su infancia y adolescencia le han ayudado a concentrarse en las cosas positivas de la vida.

Lucha constantemente contra la negatividad que la rodea, y no deja de luchar, no deja de buscar oportunidades, y definitivamente no quiere estancarse.

Muchos atravesamos situaciones que hacen que perdamos el control, que literalmente nos aplasten. Yaraida a su corta edad nos enseña y demuestra que debemos de seguir adelante, y no titubear en cuanto a nuestros sueños.

Yaraida, yo sé que lo lograrás.

 

Con Respeto,

Celia

 

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